No es que haya tenido amigos imaginarios en la infancia, pero casi a diario me descubría hablando sola; comunicación interpersonal lo llamaban en la escuela y explicaba mientras exponía en tema.
En mi primer departamento sola; mi ventana daba justo por donde pasaban los pies de las personas, era un departamento en Reforma en la calle que te lleva a al Centro Bursátil, en aquellos edificios las construcciones están como hundidas.
Al principio era difícil debo confesar; me deprimía que mi vista se basara en cientos de pares de zapatos, pero temprano aprendí a encontrarle el lado bueno y positivo, me sentaba ahí en la vieja silla tipo director de cine; café en mano y de fondo se escuchaba a los tacubos con el tema “las Flores”…
Me encantaba crearle historias a los zapatos que veía pasar, desde tenis desgastados, tambaleándose regresando de “La Diabla” (el antro mas cercano), hasta zapatos de las marcas mas prestigiosas que sin duda encontrabas en Polanco o la Zona Rosa.
Desde entonces hago lo mismo, tengo una especia de fetiche por los zapatos; es algo mas fuerte que el simple hecho de que me encantan por ser mujer, es una especie de característica particular en una persona, suelo definir su personalidad por medio de los zapatos que traen puestos.
Crear historias a las personas que me encuentro por el camino; inventarle un abandono doloroso al padre que veo con su hijo de meses en brazos en el parque; inventarle un amorío a la chica de la tanga roja que camina de la mano de su seguro amantucho, no! mas bien ella es la amante, ahí si no fue difícil, solo basto con examinar la manera como la miraba cuando se agregaron a los aerobics acuáticos, sola basta con mirar como la trata para asegurar que no es la manera como generalmente se comportan los maridos; me gusta imaginar que esa chica que viene cantando a todo pulmón en el carro de al lado, acaba de enterarse que su papa salió bien de una operación…o acaban de proponerle matrimonio…
No todo es felicidad en mis historias, me gusta más cuando creo algo desastroso y con tintes de tristeza…
Crímenes, soledades, felicidad, noche de copas, zapatos que van y vienen, zapatos que se detienen justo delante del auto, me encantaría crearle una historia a ese chico que limpia parabrisas, quizás pueda sacarse la lotería, quizás solo imagine que hoy si tiene para comer y que no va a gastarse el dinero que le doy en pegamento…
hola! que gusto tan grande leerte de nuevo y saber de ti, espero que estes bien y que no te vuelvas a extraviar tan pronto :)

Perfecto! Pagliacci:) Un beso!

me encantó leer este post
rompiendo moldes Anny? te lo dije una vez, uno no te lee, te navega, pero esta vez habia algo distinto alli, algo diferente en lo que escribias… como que levantaste la valla… la pusiste mas alta…
excelente post…
